Archive | febrero, 2016

La Peinilla

27 Feb

La Historia del Tigrito (4)La peinilla es un término de Venezuela y Colombia, se refiere a una espada tipo sable, cuyo uso más que cortar es zurrar o golpear con la hoja.

Su origen se remonta por lo menos a la Guerra de Independencia y a la costumbre de los amos de zurrar a los esclavos como si fueran bestias.

Como uso policial la referencia más exacta se refiere a la Guardia Presidencial de Juan Vicente Gómez, llamada “La Sagrada” o “Los Chacharos” un grupo de andinos a caballo, sin uniforme pero que por lo general usaban guayaberas blancas; iban armados con un revolver .38 y una peinilla y cuya función era mantener el orden político. Existen referencias en internet sobre el uso de fusiles por parte de este cuerpo. El uso de la peinilla era discrecional por parte del funcionario y ejercía una autoridad por encima de la policía uniformada e inclusive por encima de los Jefes Civiles. De esta época son las primeras referencias de planazos a estudiantes de liceos y universidades de Venezuela.

La carencia de uniforme y de una sede como tal, dificultaban la correcta identificación de estos funcionarios, de hecho se refiere como parte de la Guardia Presidencial ya que dependían directamente del presidente General J.V. Gómez pero como tal no eran un cuerpo con nombre, rangos o una dirección y no dependían del ejército.

A la muerte del General Gómez, el General López Contreras crea la Guardia Nacional o Fuerzas Armadas de Cooperación (1937), con funciones similares a “La Sagrada” pero un cuerpo militar, con un comando y una identidad. La peinilla estuvo ligada a la Guardia Nacional por todo el siglo XX era usual verlas en desfiles y la realización de orden cerrado con el arma.

Con la llegada del General Marcos Pérez Jiménez, se moderniza la función policial, aparte de la policía uniformada existía la Dirección de Seguridad Nacional o simplemente Seguridad Nacional, dependiente del Ministerio de Relaciones Interiores. La S.N. no tenía uniforme, sin embargo los funcionarios estaban identificados y contaban con modernas radio patrullas. Utilizaban dispositivos de descargas eléctricas y para golpear bastones extensibles llamados blackjack, no hay referencias del uso de la peinilla en esta época por parte de policías.

Los métodos de la Seguridad Nacional fueron ampliamente cuestionados, con la llegada de la democracia, o IV República, se elimina definitivamente la Seguridad Nacional, sus sedes fueron demolidas y sustituidas por hospitales y centros culturales, se crea la DIGEPOL especie de policía secreta, un órgano civil dependiente del Ministerio de Relaciones Interiores. La DIGEPOL fue un cuerpo policial con comando; son muchos los cuestionamientos por violaciones de Derechos Humanos sobre este cuerpo y fue un gran opresor de estudiantes y obreros que de alguna manera cuestionaban las decisiones políticas del gobierno. La DIGEPOL suprime completamente los dispositivos eléctricos y los blackjack. No habiendo con que reprimir estudiantes retoma las peinillas y los rolos de madera.

En 1969 se crea la Policía Metropolitana dependiente del Gobernador del Distrito Federal (incluía el hoy Estado Vargas) pero su jurisdicción llegaba hasta Guarenas y los Valles del Tuy en el Estado Miranda, en algunos operativos de Navidad o Carnavales llegaron a realizar acciones en Higuerote y parte de Aragua. La PM tuvo la división de orden público con sus respectivas peinillas, en algún momento en cada patrulla de la PM debía de haber por lo menos una peinilla. Es importante destacar que mientras el Presidente de la República por ley nombraba al Gobernador del Distrito Federal los comandantes de la Policía Metropolitana eran oficiales de la Guardia Nacional.

La DIGEPOL desapareció con la llegada de Rafael Caldera al poder, sin embargo tanto la PM como las policías de los estados y la Guardia Nacional repartieron planazos en todo el país, fue característica del caracazo y de las protestas estudiantiles del gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Venezuela es prácticamente la única nación en usarlas después de la II Guerra Mundial, hay referencias de denuncias de soldados norteamericanos en usarlas en la Guerra de Vietnam. Para los años 70 mejoran las piezas, haciéndolas de acero flexible para dar un mayor golpe con un menos esfuerzo, se refuerza la empuñadura que el algunos casos es de goma anti resbalante y las piezas vienen grabadas con el escudo nacional y “Fuerzas Armadas de Cooperación”. La Policía Metropolitana también personaliza sus piezas.

La descentralización creo policías municipales y fue en Petare, siendo Enrique Mendoza Alcalde que una policía codena definitivamente el uso de la peinilla, por ley la Policía Municipal de Sucre no puede utilizar peinillas; a la llegada de Hugo Chávez al poder se suprime definitivamente su uso a nivel nacional.

La pieza que utilizamos en el tigrito es una pieza original de principios del siglo XX, se compró a un anticuario en Caracas, fue examinada por el personal del Museo Histórico de la Guardia Nacional comprobando su autenticidad, tiene las marcas del fabricante y las siguientes características.

Materiales: Es una espada de hoja de acero rígido. Empuñadura de madera. Guarnición (guardamano) de latón.

Características: Un largo total de 84 cm (desde el pomo hasta la punta de la hoja).

Hoja de 74 cm de largo y 3 cm de ancho en el tercio fuerte; filo y falso filo de aproximadamente un tercio y perfil triangular.

La empuñadura es de madera (posiblemente tratada con grasa) con cinco remaches perfectamente al ras, en buen estados (firmes y ajustados) presenta un orifico de 4 mm cerca del pomo; el pomo es integrado en una sola pieza a la empuñadura con un saliente parcialmente filoso.

Presenta una guarnición de latón en buen estado, cruciforme rematado con esferas.

Fabricante: Se observa a nivel del recazo una marca parcial del fabricante, consistente con un puño y una corona, coincidente con piezas fabricadas por Collins & Co en los Estados Unidos de América a principios del s.XX.

Se encuentra completa, bastante recta con señales de golpes en el filo el cual conserva en su mayoría, en un estado de conservación considerado de bueno a muy bueno.

Peinilla

El Tigrito

18 Feb

“Tigrito” es la denominación militar para “calabozo” o “celda de castigo”. En los cuarteles los soldados (independientemente del rango) son susceptibles de arrestos, sin embargo estos arrestos consisten en la realización de tareas adicionales, difíciles o que nadie quiere hacer (por ejemplo lavar baños, recoger basura o guardias de madrugada); también se cumplen arrestos con suspensión de días libres.

Sin embargo algunas faltas más graves como robos, agresiones o deserción se cumplen en un calabozo. Actualmente la mayoría de las unidades militares carecen de estos calabozos y sólo las unidades de policía militar tienen calabozos.

En las cárceles militares se les denomina “tigritos” a las celdas de castigo, algunas acepciones sobre el origen del término refieren a que se refiere al olor que tienen. Ya que carecen de baños y los presos permanecen allí aislados por mucho tiempo.

Este término se utiliza principalmente en el Ejército y en la Guardia Nacional.

El origen de este tipo de calabozos lo heredamos de la colonia, las ofensas al rey se castigaban con cuarenta días sin ver la luz del sol y cien azotes. Esta es la característica del calabozo del Castillo de Santa Rosa en la Isla de Margarita, escenario del martirio de Luisa Cáceres de Arismendi.

Los “tigritos” fueron muy populares en el gobierno de J.V. Gómez, de Pérez Jiménez en la Seguridad Nacional y la DIGEPOL de Betancourt. Hubo tigritos en casi todas las cárceles del país como la Cárcel de La Rotunda, la Cárcel del Obispo, la Cárcel de la Isla del Burro en el Lago de Valencia, el Centro de Reclusión de la Base Naval de Guasina en Delta Amacuro, la Cárcel Modelo de Caracas tuvo un anexo de presos políticos, todas estas cárceles fueron tumbadas por diferentes motivos.

De las cárceles políticas que quedan en pie, están el Castillo Libertador (antes Castillo de San Felipe) en Puerto Cabello y tal vez la más emblemática el Cuartel San Carlos de Caracas, donde tomamos estás fotos para documentar “La Historia del Tigrito”.